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¿La legalización de los patinetes eléctricos tendría un impacto positivo en nuestras carreteras?

Actualmente es ilegal conducir scooters electrónicos en espacios públicos en el Reino Unido, pero esto no ha impedido que aparezcan motociclistas en las carreteras y aceras. Una próxima consulta nacional significa que es un buen momento para considerar las implicaciones de que los e-scooters lleguen a las calles del Reino Unido.

Los e-scooters son un ejemplo de las nuevas “micromovilidades” – opciones de transporte de corta distancia como los esquemas de bicicletas compartidas, a veces con motores eléctricos – que están cambiando la forma en que la gente se desplaza en las zonas urbanas. En el Reino Unido, es probable que los e-scooters se utilicen en los centros urbanos y en las ciudades con mucho tráfico, donde la gente hace muchos viajes cortos por motivos de trabajo, educación y ocio. Los lugares en los que se podrían introducir los e-scooters de alquiler probablemente seguirán a Europa: centros de transporte como estaciones, grandes empresas y zonas comerciales y campus universitarios.

La consulta nacional incluirá decisiones sobre dónde se pueden montar los e-scooters. Tanto en términos de velocidad como de posibles problemas de seguridad, los “e-scooters” son más lentos que los coches, pero más rápidos que los que se desplazan a pie y probablemente más cercanos a la bicicleta. El pavimento puede parecer el mejor lugar para ellos, pero ha habido informes de peatones que se han puesto en peligro o han resultado heridos por los scooters.

Los carriles bici pueden ser una idea más atractiva. Una investigación en Atlanta descubrió que incluso los carriles segregados temporales hacen que la gente se sienta más segura en un scooter. Sin embargo, el Reino Unido está detrás de muchas ciudades europeas en lo que respecta a la infraestructura dedicada y segura. Esto plantea la cuestión de cómo los usuarios de scooters pueden compartir el espacio de forma segura con los peatones o el tráfico en general.

El Reino Unido puede aprender de las ciudades de Europa y de otros lugares sobre cómo equilibrar el uso de los scooters electrónicos y el espacio disponible. Barcelona ha introducido regulaciones para limitar el uso y la velocidad de los scooters cuando se comparte el espacio con los peatones, y en París se han prohibido los e-scooters en las aceras.

El Reino Unido también puede entablar un diálogo con los operadores de e-scooters. La empresa Lime, por ejemplo, ha organizado debates para investigadores, autoridades locales, proveedores de transporte y la policía. Han expuesto sus puntos de vista sobre la forma en que las ciudades pueden apoyar el desarrollo de los “e-scooters”.

La legalización de los “e-scooters” requeriría considerar la forma en que interactuarán con otros usuarios de carreteras y pavimentos. Si los “e-scooters” se van a legalizar en el Reino Unido, el gobierno puede seguir a Alemania especificando normas mínimas para las características de seguridad como luces, reflectores, campanas y frenos. Algunas ciudades también exigen que tanto los adultos como los niños usen cascos cuando montan en los e-scooters.

En el Reino Unido, Bikeability es un curso de entrenamiento establecido para aquellos que se dedican a la bicicleta. Un plan similar para quienes utilizan los e-scooters puede ser valioso, junto con recursos en línea y en la aplicación, y algunos operadores lo están proporcionando. La educación del conductor sobre cómo compartir las carreteras con los e-scooters y otras nuevas formas de transporte también es importante. Será necesario modificar el código de circulación para proporcionar orientación sobre la forma en que los e-scooters y otros usuarios de la carretera pueden compartir el espacio de forma segura.

¿Beneficio o peligro público?

El estacionamiento también es un problema. Los e-scooters deben dejarse en algún lugar entre un viaje y otro, y su conveniencia depende de una cierta flexibilidad en la recogida y la entrega. Los scooters que se estacionan desconsideradamente o se abandonan son antiestéticos y obstructivos. También pueden disuadir a las personas de utilizar el espacio público y pueden ser un grave impedimento para las personas con movilidad limitada.